Un grande entre los grandes (por Ignacio Jiménez)

Lunes, 27 de Diciembre de 2010 19:16 Ignacio Jiménez
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Un grande entre los grandes

He aceptado la invitación de nuestra Presidenta para escribir, en la revista del Club, algunos artículos relacionados con nuestro deporte favorito. No esperéis encontrar en ellos ninguna contribución personal a la teoría o práctica del Bridge. Eso se lo dejo a los buenos, de los que afortunadamente tenemos muchos. Mi pretensión es más modesta. Intentaré compartir, de forma directa y a ser posible amena, cosas que sobre el juego he leído (¡de esto sí que puedo presumir!) y que creo puede resultar interesante difundir entre nuestros socios.

En este primer artículo hablaremos de un grande entre los grandes del Bridge: Eric Rodwell. Evidentemente este jugador no necesita presentación. Desde hace muchos años es la mitad de la que probablemente es la mejor pareja del mundo, conocida en el argot bridgístico como “Meckwell” -la otra mitad es Jeff Meckstroth-. Es bien sabido que esta pareja lo ha ganado todo, y varias veces. Parte de su fama, -y de su éxito- se la deben a su sofisticado sistema de subasta y de señales, inventado en su mayor parte por ellos mismos, que según se comenta tiene más de mil folios escritos. Poco a poco se van conociendo -¡qué remedio, si tienen que jugar en público!- algunos de sus detalles, acuerdos, desarrollos y convenciones, pero según dicen ellos mismos, con cierto desparpajo, el mundo no está aún preparado para conocerlo en su totalidad. Tienen una subasta agresiva y contratan muchas más mangas y slams que sus contrarios, aceptando de antemano que probablemente se caerán en un 30% de ellos. Se hicieron famosos por jugar sistemáticamente contratos de 3ST con apenas 22 PH. Hoy es frecuente encontrar a jóvenes parejas que han adoptado esta filosofía. Rodwell es el “creativo” de la pareja. Ha inventado varias convenciones, entre las que destacan el “doblo y redoblo de apoyo”, la “defensa Meckwell contra el ST fuerte”, el “3ST serio” y el “último tren”, que son regularmente utilizadas a alto nivel. Recientemente ha empezado a colaborar en una nueva página web de bridge –bridgetopics.com- en la que por un precio asequible analiza temas diversos relacionados con el juego. Os recomiendo que le echéis un vistazo. El primer artículo, que es gratuito, aborda el tema del “doblo y redoblo de apoyo”.

Rodwell nació en 1957 -¡qué joven es Dr. Ramos!-, año que también ha dado una buena cosecha de jugadores en España. Se le suele ver tocando el piano después del juego en el hotel de concentración -¡toma nota “cuñao”!-. No es especialmente simpático, pero jamás se le ha oído comentar nada con su compañero en la mesa, salvo para pedirle excusas por una subasta, carteo o contra inadecuados para sus elevadísimos estándares.

Tiene en su haber multitud de manos jugadas destacables. Quiero comentaros dos de ellas, separadas 29 años en el tiempo, con resultados dispares. La primera de ellas es de la final de la Bermuda Bowl jugada en 1981 (tenía 24 añitos) en New York, en la que USA se enfrentaba a un sorprendente equipo de Pakistán que tenía entre sus filas a un entonces desconocido jugador llamado Zia Mahmood. Los Pakis estaban resultando un hueso difícil de roer para los USA, cuando llegó la mano 72 de las 96 previstas. A Munir –uno de los jugadores de Pakistán- le dieron, nadie vulnerable, estas cartas: ♠Q,9,8,7-A,Q,9,6,4-6-♣K,9,7. Abre de 1, y oye esta increíble subasta: 3 a su izquierda -Meckstroth-, que pide corte a su compañero para jugar 3ST, normalmente con un menor corrido; Doblo su compañero –muestra puntos-; 3 ST a su derecha -Rodwell-; Paso; Paso; Doblo el compañero -penal-; Paso; Paso; Redoblo a la izquierda –convencional, expresa dudas sobre el contrato-; y todos pasan. Hay que salir. Tómate tu tiempo, y piensa que no sólo están en juego 32 imps sino que el daño psicológico que la salida ocasionará a la pareja perjudicada por ella, probablemente continuará teniendo sus efectos devastadores en las manos restantes. Mientras reflexionas te ayudaré con lo Munir estaba pensando en esos momentos. En primer lugar, ¿qué significa la subasta de mi compañero? ¿En qué se diferencia de haber doblado el contrato final sin el doblo previo a 3? ¿Puede tener el K de y estar, en consecuencia, frente a un gran farol de Rodwell? ¿Puede ser que el compañero tenga corte en el supuesto palo sólido de de Meckstroth?. Munir excluyó en su análisis las hipótesis que suponían que sus rivales estaban de cachondeo, y llegó a la conclusión de que su compañero tenía algún tipo de apoyo a y al menos un as negro, con o sin un buen palo. ¿Estás de acuerdo hasta aquí distinguido lector? En segundo lugar, llegó a la conclusión de que tenía que encontrar una entrada rápida en la mano de su compañero para que cruzase el y poder correr este palo. Y por último, si el declarante tenía parada en ambos palos negros, era evidente que tenía que tener el ♣A y el ♠ K, ya que la combinación inversa (♠A y ♣K) era por su propia tenencia a ♣ imposible. Si no te has dormido con este rollo, ¿saldrías, como finalmente hizo Munir a ♠ para que entre tu compañero y cruce el ?. Continuará…….(tranquilo, sólo un poco más adelante).

La segunda mano es muy reciente. Final de la Copa Rosenblum (Campeonato del Mundo por Equipos Open), jugada hace unos días en Philadelphia donde no faltó ni uno de los grandes de todo el planeta. Como casi siempre uno de los equipos era el equipo “Nickell” (actualmente conformado por las parejas Meckstroth-Rodwell, Nickell-Katz y Hamman-Zia), que jugaba contra un menos conocido equipo “Diamond” (Diamond-Platnick, Greco-Hampson, Gitelman-Moss). A la postre este último fue el vencedor por un estrecho margen en el que la mano 32 jugó un papel fundamental. Hampson-Greco, con un estilo hiperagresivo subastaron 7luego de una subasta en la que el muerto fue el único que describió su mano, indicando una mano balanceada, con 12-13 PH, 4 cartas a , y honor mayor a y a ♣. Efectivamente, después de la salida a triunfo, el muerto se expuso con: ♠Q,J,x; A,J,x,x; J,x; ♣K,J,10,x. El declarante luego de cinco triunfos, jugó A y K de ; Q♠ al As de su mano, y jugó su sexto y último triunfo cuando el muerto tenía a la vista: ♠J; ♣K,J,10,x, y Rodwell, a la derecha del declarante, por lo que descartaba tras el muerto, tenía: Q; ♣Q,9,8,x. El muerto descartó el ♠J, y el gran Rodwell ante los más de dos mil incrédulos mirones en BBO descartó la ¡Q! permitiendo que el declarante, que en ese momento tenía en su mano x,x y ♣A,x, reclamase el contrato. ¿Qué pasó? Sencillamente que Rodwell, por la señal de su compañero al jugarse las dos vueltas a y por la cuenta de la mano sabía que la distribución original del declarante era una 1-2-6-4 (en cuyo caso tenía que descartar la Q para que no le hieran los cuatro ♣ finales) o una 1-4-6-2, que era lo que todos podíamos ver en BBO, en cuyo caso había que descartar ♣, lo que supondría probablemente poner dos multas. ¿Era pues una pura adivinanza? No. Si el declarante tenía la primera distribución, Meckstroth tenía originalmente 4 cartas a y evidentemente habría descartado en el último triunfo su tercer . Tres enseñanzas podemos sacar de esta anécdota: nadie es perfecto, a veces pensar demasiado no es ganador y por último que ¡los años no perdonan!. La mano es también interesante desde el punto de vista del carteo. El declarante tenía ♠A; K,8,7,x; A,K,Q,10,x,x; ♣A,x. No es un gran contrato, cuando no se ven las 13 bazas directas a y sí 12 a ST, pero tiene sus chances. El declarante optó, tal como se deduce del carteo comentado, por encontrar la Q segunda o el ♣ Q,(x),(x) a su izquierda, o la ♣Q cuarta a su izquierda si además tenía la Q o el K♠. No parece mala línea, y es bastante superior a la del socorrido 3-2 con la Q colocada. Por cierto, a cartas vistas el contrato se gana. Si te quieres entretener en ese menester, la mano completa es: Norte: ♠A; K,8,7,3; A,K,Q,10,6,4; ♣A,3. Este: ♠K,9,7,2; 9,5; 9,8,5,3; ♣7,6,5. Sur: ♠Q,J,5 ;A,J,6,2; J,2; ♣K,J,10,2. Oeste: ♠10,8,6,4,3; Q,10,4 ;7; ♣Q,9,8,4.

Volvamos con el pobre Munir quien, luego de tomarse su tiempo, efectivamente salió a ♠, y pese a que la contra descartó correctamente, le enchufaron el contrato redoblado, pues había 9 bazas directas tras la salida. ¿Falló algo en su análisis? Probablemente no, salvo que Rodwell también había hecho su razonamiento cuando decidió pasar al 3STxx (que como se ha explicado implicaba dudas de su compañero). Rodwell tenía ♠A,K,10,x,x; K,x,x, 9,x,x;♣10,8. No tenía forma de saber cuál era el palo menor de su compañero. Si era trébol, su tenencia a podía jugar con algo parecido a Q-x-x enfrente; por otro lado, sabía que Munir tendría que acertar la salida con una gran presión y por último pensó que su palo de pic (mayor no subastado) tenía muchas probabilidades de aportar algo al contrato. Si Munir hubiese salido a ♣ habrían hecho las 10 primeras bazas, ya que su compañero tenía ♠J,x,x; J,x,x, J,x; ♣A,Q,J,x,x y el muerto ♠x; 10,8, A,K,Q,10,8,x,x; ♣x,x,x. Con esta mano “Meckwell” empezó a enseñar a la comunidad lo anticuada que está la teoría de que para ganar 3ST hace falta 26 PH.

Ignacio Jiménez, octubre de 2010

P.S. En la primera mano en la otra sala tras una mala contra jugaron 4=, y en la segunda mano, 6=.

 


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